martes, 16 de febrero de 2016

Desfile del Año Nuevo chino, carnavales y el día de los enamorados

Finalmente, la Prefectura dio permiso para celebrar el desfile del Año Nuevo chino aunque impuso  algunas condiciones. En primer lugar, el recorrido fue más corto que el de años anteriores para hacerlo más rápido y que el despliegue policial fuera más eficiente. Segundo, estaban prohibidos los petardos: es una pena ya que la pirotecnia viene de China y una celebración china sin petardos es como un jardín sin flores. La tercera condición es que habría diferentes puntos de acceso al desfile en los que se registraría a todos los peatones que quisieran ver el desfile. Aunque vi mucha policía, no vi ni sufrí ningún registro. Finalmente, se dijo no podría haber coches aparcados en las calles por las que discurría la marcha de modo que la grúa se llevaría los que no hubieran sido retirados a tiempo. Esto fue cierto, no había ni un solo vehículo. Asimismo, el desfile que se realiza todos los años en République fue anulado y el que se celebró el sábado en el barrio chino de Belleville, en el distrito XIX, también fue recortado. 

La ARFOI (asociación de residentes en Francia de origen chino), que es la organizadora del evento, se ha quejado del poco tiempo que han tenido para preparar el desfile. Encabezado por representantes de la comunidad china, se estima que han participado unas quince asociaciones, en total más de 1000 personas.


Imágenes del desfile
 
Pero lo que no ha conseguido la inseguridad lo ha conseguido la lluvia. Un desfile triste, gris y mucho más corto y rápido que en ediciones anteriores. Desde luego, no ha tenido nada que ver con el desfile del año pasado. Y no ha sido sólo el desfile: como lleva tres semanas lloviendo en París, todas las actividades han quedado deslucidas por la lluvia. Los bailes de leones, dragones, exhibiciones de artes marciales y demás no tenido la viveza de otros años. Los petardos se mojan, los deportistas se resbalan, los disfraces pesan demasiado para las complejas coreografías...

 El dueño de un bar le da la propina a un león

 El cabezón de Confucio no cabía por las puertas y lo tenían que empujar

Foto de familia de los dueños de un restaurante con Confucio, el Buda sonriente, los leones, los dragones, los deportistas...

Además, este desfile ha tenido un poquito de competencia. En el mismo barrio, a sólo dos calles de distancia, hubo otro desfile también muy colorido: el del carnaval tropical. Y si no fuera suficiente, era el 14 de febrero, san Valentín. La verdad es que en París hay mucha gente que lo celebra aunque no sé si es porque París es una ciudad muy romántica o porque los románticos son los parisinos. Además, las tiendas se decoran para la ocasión y se llenan de productos para regalar. Con tanto colorido, el barrio estaba precioso.

 Carnaval tropical

El amor, esa gran fuente de inspiración para novelas, películas y óperas

No hay comentarios:

Publicar un comentario