viernes, 22 de julio de 2016

Mis cosméticos de verano

Después de un larguísimo invierno, ha llegado el verano y con él, el sol y, muy pronto, mis vacaciones. Os quiero mostrar hoy tres productos de la marca Corine de Farme, dos de ellos de protección solar, que he empezado a utilizar porque estoy blanquísima: tengo demasiado trabajo, paso demasiado tiempo encerrada y el invierno y la primavera han sido muy grises, sin un rayito de sol para alegrarnos un poco. Así que ahora hay que protegerse bien porque el verano ha tardado mucho en llegar pero lo ha hecho a lo bestia, con un calor sofocante y además acompañado de mucha polución, lo que hace que una simple caminata acabe en agotamiento. He comprado una crema solar con protección 50 de su línea solar con aceite de monoï certificado y 100% natural. Es una crema muy hidratante y, dado su alto índice SPF, hace efecto pantalla total. Me gusta sobre todo la pistola de spray: hace años que compro cremas solares con este sistema de aplicación tan práctico porque de una sola pasada cubren toda la piel y no se desperdicia nada de producto. La crema en sí es muy suave y protege bien pero resulta un poco pegajosa. aunque no más que otras cremas solares.También he comprado una crema de bolsillo de la misma marca con protección 30 y la utilizo para la cara, siempre la llevo en el bolso.



El tercer producto es aceite de monoï puro. El Monoï de Tahití se obtiene a partir de la maceración de once flores de Tiaré (Gardenia Tahitensis) por litro de aceite de copra, el nombre de la pulpa de coco (Cocos Nucifera). A continuación, se procede a la filtración del producto para su purificación. Aunque no es muy conocido en España, aquí en Francia se encuentra en todas partes. El producto debe llevar la certificación de denominación de origen Tahití y llevar escrito en su etiqueta que es 99% Monoï de Tahití. Parece poco importante pero hubo una época en que se vendían productos falsos bajo este nombre. Además los tarros son siempre de cristal y, a veces, llevan la flor dentro, aunque no en el caso de mi botellita. Me encanta el aroma denso que tiene: es una mezcla entre aceite de coco, flores secas, un poco avainillado, un poco amaderado, un toque de clavo de olor y otro de canela.... indescriptible como todos los aromas. A mí me encanta pero a otras personas, el olor acre de este producto les desagrada. Además, es una fragancia duradera: yo me lo aplico después de la ducha, con la piel todavía mojada, y noto su aroma durante horas. Nutre la piel, la deja suave y aterciopelada. Aunque muchas personas lo usan también para el cabello y como bronceador, yo no lo he empleado con el pelo porque no me gusta usar aceites y, para el sol, no pienso hacerlo ya que me parece una imprudencia; además yo soy blanquísima como una aspirina, todo lo más que cojo es un ligero tono dorado y como siga sin darme el sol, ni eso. Este aceite solidifica a los 25 grados, de manera que en un ambiente fresco está hecho una pasta blanquecina pero con calor, se vuelve líquido. Para utilizarlo en invierno, basta colocarlo encima del radiador o ponerlo al baño maría.


Para finalizar, os voy a hablar de una leche corporal nutritiva que me encanta. Es un producto de Monoprix bio!, la marca blanca de productos biológicos de la cadena de supermercados Monoprix, cuyos cosméticos están certificados por Ecocert. Está destinada a pieles secas y muy secas y es muy suave y ligera, no engrasa nada. Entre sus principales ingredientes están el extracto de germen de trigo (segundo ingrediente en la lista), extracto de manteca de karité, de malva silvestre y de aloe vera, todos ellos provenientes de agricultura ecológica y el 99% de sus ingredientes son naturales, es decir, que no son sintéticos como los derivados del petróleo que tan frecuentemente encontramos en los cosméticos. Además el aroma es muy rico: se nota un fondo de manteca de karité pero rebajado, quizá por el aroma del germen de trigo, ya que la verdadera manteca de karité es muy fuerte y huele muy amarga. Es muy fácil de aplicar, hidrata bastante y no deja manchas ni hace sudar. La única pega que puedo ponerle es que, si paso varios días sin usarla, la tengo que agitar porque se rompe la emulsión y sale un poco de agua por un lado y la parte grasa por otro. Pero, por lo demás, me encanta: pienso repetir, incluso creo que probaré la crema para la cara de esta misma línea. Ya os contaré qué tal.


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